domingo, 14 de octubre de 2007

PREPARACION DEL CABALLO PARA LA CARRERA


PREPARACION DEL CABALLO PARA LA CARRERA
El entrenamiento de un atleta, deportista de alto nivel para una competencia, es el producto de meses y hasta años de preparación tanto física como mental, que le permiten al mismo adquirir un tope de condición que alcanza su máxima expresión a escasa horas del inicio de la competencia. El entrenamiento diario prepara a los atletas para que su organismo funcione de una manera eficiente durante el ejercicio, pero sumado a esto, el estímulo de la competencia genera sensaciones tales como el miedo o la excitación, que provocan la secreción de sustancias por parte del organismo, cuya función es generar un estado de alerta que, casualmente, prepara a los principales sistemas corporales para hacerlos más eficientes durante la actividad física. En el caso específico del caballo en su estado más natural, este tipo de sustancias se liberan para estimular en él mismo, una respuesta de defensa a una situación de peligro como puede ser la presencia de algún depredador. Los sistemas corporales se sumaran para que el caballo utilice de la forma más eficiente su principal mecanismo de defensa, la velocidad.
¿Pero qué ocurre en el caballo de carrera?; ¿en qué consiste ese proceso de adaptación o acondicionamiento a la actividad física?; ¿qué sucede a escasa horas del inicio de la competencia?.
El entrenamiento de un caballo de carrera, consiste principalmente, de galopes diarios sobre distancias que pueden variar entre los dos kilómetros y los tres kilómetros y medio, combinado con ejercicios de velocidad sobre distancias más cortas conocidos como “briseos”. A medida que el caballo se va acondicionando al ejercicio el nivel de exigencia del mismo debe ir aumentando progresivamente, este aumento progresivo en el nivel de entrenamiento es lo que permite la adaptación física y mental del caballo al ejercicio. Sí al caballo no se le exige progresivamente en el entrenamiento, él puede alcanzar algún grado de condición, pero nunca a un nivel que le permita desempeñarse con éxito en carrera. Lograr que el caballo alcance el tope de su condición no es tarea fácil, el ejercicio excesivo, no controlado, denominado comúnmente como “overtraining” puede debilitar y provocar el colapso de los principales sistemas corporales del animal, causándole trastornos tales como inapetencia, depresión y quizás lo más importante, lesiones a nivel de su sistema locomotor. El entrenamiento diario va a influir directamente sobre el sistema respiratorio y cardio-vascular haciendo más eficiente durante el ejercicio el aporte de oxigeno y compuestos energéticos a los tejidos, en especial al músculo. Igualmente, procesos tales como la termoregulación y la eliminación de sustancias producto del metabolismo, que causan fatiga muscular, también se ven mejorados. La adaptación cardio-respiratoria al ejercicio ocurre mucho más rápido que la del sistema músculo-esquelético, esto es importante a considerar ya que al mejorar la disposición del caballo ante el ejercicio, sin haber alcanzado el acondicionamiento de músculos, tendones, ligamentos y huesos, el caballo estará propenso a sufrir lesiones en sus miembros. El acondicionamiento de músculos, ligamentos y tendones mejora el desempeño del caballo durante el ejercicio, pero también y quizás aun más importante, le da a los miembros la estabilidad necesaria para soportar no sólo el peso del caballo, sino también el del jinete, que al final de la carrera en el animal fatigado, se multiplican varias veces causando lesiones.
Cuando el caballo alcanza el tope de condición adopta una actitud de “superioridad”, con ella nos está diciendo que quiere correr, y en su más simple “raciocinio” animal, él se siente preparado física y mentalmente para competir. Esta actitud, en mi opinión personal, ya que no ha sido estudiada en el caballo, la asocio con el “estado de euforia” que provocan en los atletas humanos unas sustancias producidas por el organismo conocidas como endorfinas, altos niveles de las mismas han sido asociados a la práctica de actividad física provocando en las personas que se ejercitan regularmente un estado placentero físico y mental. Como podemos ver el acondicionamiento físico del caballo no sólo implica cambios a nivel cardio-respiratorio y músculo-esquelético para que estos sistemas sean más eficientes durante el ejercicio, también implica un cambio de conducta, un estado de animo que se alcanza bajo un régimen de entrenamiento exigente pero progresivo, que permita la adaptación del animal a los niveles de exigencia sin provocar el colapso del mismo.
El día de la carrera el caballo espera calmadamente en su “puesto”, aproximadamente unas dos horas antes de la hora de partida comienza la ultima fase de la preparación del animal para afrontar la competencia. Desde el mismo momento que su caballerizo abre la puerta del “puesto”, rompe su calma y lo toma de la jáquima para comenzar a “vestirlo”, (colocación de los implementos que usa el caballo para correr) se inician una serie de eventos asociados a la liberación de una sustancia conocida como adrenalina, los cuales crecen progresivamente, alcanzando su nivel máximo a escasos minutos de la partida. Apenas el caballo deja su caballeriza, el corazón comienza a latir más rápidamente, alcanzando los 70 a 90 latidos por minuto al momento del ensillaje. El bazo, órgano ubicado en la cavidad abdominal, que en el caballo actúa como reservorio de glóbulos rojos, se “exprime” y lanza al torrente sanguíneo un gran número de células rojas extra, un “doping”sanguineo que ocurre de forma natural, ambos eventos facilitan el transporte de oxigeno por la sangre hacia los tejidos. La respiración, así como la cantidad de aire inhalado y exhalado van elevándose gradualmente de acuerdo a las necesidades corporales de oxigeno, las cuales pueden aumentar hasta treinta y cinco veces con respecto al reposo. Estos eventos junto a otros más, se van sucediendo gradualmente durante el proceso de “calentamiento” del animal, alcanzando su máximo nivel, cuando el caballo ya dentro del aparato de partida, espera sólo el timbre para comenzar a correr.
Nos podríamos preguntar entonces, ¿el caballo corre asustado?, quizás algo de eso puede ocurrir en el potro indócil que hace su debut, igual que cualquier novato en cualquier deporte puede ser presa del nerviosismo, sin embargo el caballo, un animal de habito, se acostumbra a la carrera, a la cercanía de otros caballos en el pelotón, al publico, al terronazo, al látigo a la victoria.

Dr. Enrique Castillo
equaid63@hotmail.com
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