domingo, 6 de julio de 2025


El Run-Up: Qué es y cómo afecta el análisis y desarrollo de una carrera


En un artículo anterior destacamos la importancia de no regalar metros al girar en las curvas, ya que el exceso de terreno recorrido, transformado en "cuerpos de ventaja", puede significar la diferencia entre ganar o perder una carrera. Cualquier distancia adicional por encima de los 16 pies (4.88 metros) es significativa, especialmente si consideramos que el 60 % de las carreras en Norteamérica se ganan por menos de dos cuerpos de ventaja (un cuerpo equivale a 8 pies). 

 Partiendo de esto, pensemos en lo que puede significar para un caballo recorrer no solo los pies extras cedidos en la curva, sino también cantidades considerables de metros adicionales, al punto de convertir una carrera de 1500 metros o 7 furlongs y medio en una de algo más de una milla. 

En Norteamérica, por razones no del todo claras, la mayoría de las carreras se disputan en una distancia mayor a la reportada oficialmente. Esta situación, que data de más de cien años, se ha mantenido incluso después de la introducción del aparato de partida (Starting Gate) en 1939. 

 Este fenómeno puede afectar significativamente el análisis y desarrollo de una carrera. Sin embargo, a pesar de su impacto, es uno de los datos menos considerados por apostadores y handicappers, aunque la compañía Equibase lo incluye en sus Past Performance desde octubre de 2008. 

El Run-Up es el tramo que los caballos recorren desde que se abren las puertas del aparato de partida hasta que el líder alcanza el sensor del sistema automático de cronómetro (Teletimer), interrumpe el haz de luz y activa el reloj oficial de la carrera. Esta distancia no forma parte oficialmente de la prueba, y varía según la distancia de la carrera, la pista, su superficie y diseño. Puede ir desde apenas 5 pies hasta más de 200 pies. 

 La razón de esta práctica no está del todo establecida. Es una característica propia del hipismo norteamericano y en particular de las carreras de caballos purasangres. En contraste, en las carreras de Cuarto de Milla, que generalmente se disputan en distancias cortas y rectas, el tiempo comienza a registrarse de inmediato al abrirse las puertas. 

 Es posible que el Run-Up obedezca al diseño de la pista, a la existencia de "chutes", a la distribución de los sensores, o a la necesidad de ubicar el aparato de partida en zonas seguras. En las carreras sobre césped, el punto de partida también puede variar para proteger el césped de un desgaste constante en la misma zona.

 Otra interpretación sugiere que el Run-Up está vinculado a la cultura del hipismo norteamericano, donde la velocidad es la carta de presentación principal del purasangre. Permitir que los caballos aceleren antes de activar el cronómetro evita que la fracción inicial sea excesivamente lenta y afecte el tiempo final. Si el reloj comenzara justo al abrirse las puertas, los registros serían mayores y, por tanto, los caballos parecerían más lentos.

 Comprender qué es el Run-Up y reconocer que es una práctica común en los hipódromos de Norteamérica es importante. Pero aún más crucial es entender cómo puede afectar el análisis de una carrera y el desempeño de los caballos. 

 Un artículo de Andrew Beyer, creador de las Speed Figures, publicado en su columna de Handicapping del Washington Post, ilustra con claridad este punto. Beyer analiza la séptima carrera del 5 de marzo de 2014 en Gulfstream Park, un Allowance Optional Claiming sobre césped para caballos de 4 años o más, pautada oficialmente a 7 furlongs y medio (1500 metros). 

 El favorito del público era Band of Joy, un caballo con buena aceleración temprana pero escasa resistencia, cuyas mejores actuaciones eran en distancias de 1000 metros. Aunque los apostadores consideraban que podía resistir los 1500 metros, la realidad fue otra. Como era de esperarse, Band of Joy salió con fuerza, presionado por Padilla, otro caballo veloz. Cerca del final, Band of Joy tomó la punta, pero Padilla, con más stamina, lo superó en los últimos metros y ganó por medio cuerpo. 

 Lo que pocos sabían es que la carrera se corrió con un Run-Up de 375 pies (114.3 metros), lo que significó que los caballos recorrieron más de 100 metros antes de que comenzara el cronómetro oficial. Así, una carrera de 1500 metros se convirtió en una de más de una milla (1614 metros). Si 1500 metros ya eran un reto para Band of Joy, imaginar que ganara una milla completa era improbable. 

 Además, el Run-Up puede distorsionar el análisis de fracciones y tiempos finales. Imaginemos dos caballos en carreras distintas pero en la misma distancia (una milla). Ambos registran un tiempo final de 1:39.0. El caballo A recorrió un Run-Up de 25 pies en 6.00 segundos, y el caballo B en 6.30 segundos. A simple vista, ambos parecen haber hecho el mismo esfuerzo. Sin embargo, el caballo A corrió una milla y 25 pies en 1:44.0, mientras que el caballo B tardó 1:44.3 en la misma distancia, una diferencia de aproximadamente un cuerpo y medio. 

 Solo para ilustrar lo complejo del asunto: en la pista principal de Churchill Downs, una carrera de 6 furlongs (1200 metros) puede tener un Run-Up de más de 200 pies. En distancias de una milla, Del Mar y Santa Anita también usan Run-Up de más de 200 pies. En contraste, Laurel Park emplea solo 20 pies, Parx 40, Arlington y Mountaineer 48, y Delaware 56. 

 Estas diferencias hacen que los tiempos registrados en algunos hipódromos sean consistentemente más rápidos que en otros, especialmente en distancias cortas. Cuando el Run-Up es largo, los caballos ya han alcanzado su velocidad máxima cuando se activa el cronómetro oficial. 

 El tema da para mucho más. Elementos como los rieles móviles en las pistas de césped, usados para proteger ciertas zonas del terreno, también influyen en la dinámica y el análisis de las carreras. 

 Para algunos, la situación amerita una revisión profunda. Una solución podría ser que las distancias oficiales incluyan el exceso del Run-Up, y que una carrera en milla sobre césped en Gulfstream, por ejemplo, se anuncie como de una milla y 136 pies. 

 Frente a todo esto, resulta comprensible que en ciertos países europeos y asiáticos, donde el caballo está por encima del espectáculo o el mercadeo, los tiempos parciales se omitan durante la prueba. Tal vez allí el rendimiento se mide de forma más natural, sin manipulaciones encubiertas. 

Enrique Castillo 

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